Licenciado en Artes Visuales, con la especialidad en Pintura por la Escuela Popular de Bellas Artes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Ha complementado su formación profesional en cursos con los maestros Ismael Guardado, Pedro Ascencio, Nunik Sauret y Beatriz Gaminde, entre otros. A lo largo de su trayectoria artística, ha expuesto individualmente en galerías de Puerto Vallarta, Jalisco, San Miguel de Allende y Michoacán. Cuenta con más de 40 muestras colectivas en diversos foros nacionales e internacionales. Sus obras han representado a Michoacán en la emisión de la Exposición Regional de Centro Occidente. A la par de su producción artística, desarrolla proyectos con niños de las comunidades indígenas del estado, en los que propone las prácticas artísticas como medio para lograr la revalorización de la identidad cultural; misma labor que desarrolló con un grupo de niños de la comunidad de Laguna Verde, durante el Foro Universal de las Culturas, Valparaíso, Chile 2010. Es autor del libro “Entre colores, líneas y monitos”. Guía didáctica de artes plásticas infantil. Es autor de los murales Lucha entre aztecas y p’urhepechas (Fundación FORNESA, Morelia, Michoacán), La Fiesta del Maíz (Baltimore Maryland, USA) y Principio y fin (Valparaíso, Chile).

Ha sido acreedor al premio de Adquisición del “Salón Estatal de la Acuarela” en 2005 y 2011; Premio de Adquisición en el Concurso Estatal de Pintura y Estampa “Efraín Vargas” en 2009; becario del Programa Coinversiones del Estado. En 2011 recibió mención honorífica en la Bienal Nacional “Alfredo Zalce”.

Yo mismo y otros 

Mucho se habla y se piensa sobre la obra de arte como manifestación de la individualidad del artista, reflejo de su interioridad intransferible. Dotada de virtudes excepcionales, su alma se revela verdadera, duradera, auténtica y transparente ante la mirada del público.

Pero estos tres valores sobre el alma del artista, muy conservadores, se problematizan cuando en pinturas y grabados asistimos a un juego de identidades suplantadas y personalidades múltiples. Ante el universo icónico de máscaras en la obra reciente de Ángel Pahuamba, vemos enfrentada la ocultación del semblante contra la revelación individual de los retratos.

En una única pintura, Ángel se nos presenta como se mira: despeinado, concentrado, impasible pero expresivo, tanto como su colorido ambiente. En el resto de estas obras reunidas, se viste con traje de negrito y celebra del juego de “ser alguien más” en que participan los diablos y caminantes de su pueblo, Cherán. También juegan al “otro-yo” los protagonistas de la lucha libre, los académicos, los personificados espíritus.

Los cráneos amontonados y catrinas engalanadas son también reflejo de esa máscara que llevamos debajo de la piel: la osamenta que no es nuestro rostro pero que también somos, muy en el fondo. Y ese rostro seremos cuando dejemos de vivir, cuando no seamos nosotros. Cuando seamos “otros” fuera de este mundo.

Pero antes de irnos, jugaremos a ser alguien más.

L.H.A Juan Carlos Jiménez Abarca

CRÍTICO E HISTORIADOR DE ARTE


Ver Catálogo Ver flyer