Inició su formación de manera autodidacta, formalizando sus conocimientos en el trabajo con linóleo en el Taller Martín Pescador de Juan Pascoe.

Migró a los 21 años hacia la ciudad de Los Ángeles (CA) donde tras laborar como pintor de casas, paulatinamente comenzó a vender su trabajo artístico. Desde entonces, y hasta la actualidad, dedica tiempo completo a la producción de su obra.

Ha llevado a cabo proyectos editoriales y de producción gráfica con jóvenes de Tacámbaro en su taller de San Miguel Tamácuaro, así como también colaboraciones con el Taller Martín Pescador y el diseñador Alejandro Magallanes.

Entre las exposiciones más destacadas de su trayectoria se cuentan “Posada y la gran tradición de la estampa en México”, curada por la artista Carla Rippey y montada en la Galería Thomas Flechel de la ciudad de México. En el Americas Latino Festival en Denver Colorado, exponiendo en el McNichols Center Building. “Trazo Urbano: Gráfica Contemporánea desde México” curada por Alejandro Villalbazo y ubicada en el Museo de la Ciudad de México. “Corre y se va corriendo. Lotería” en el Centro de Información Arte y Cultura (CIAC) de la Universidad Michoacana. Su exposición individual más reciente tuvo lugar en el año 2014, invitado por el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), el centro de artes gráficas más emblemático del país.

Su obra forma parte de diversas colecciones públicas y privadas en Estados Unidos, México y Puerto Rico. Junto con Silvia Capistrán, actualmente promueve el trabajo artístico propio y de otros artistas a través de la Galería La Mano Gráfica, en el corazón de la ciudad de Pátzcuaro, Michoacán.

 

Todos los santos, todos los muertos 

En el matrimonio del blanco y el negro, propio del grabado en linóleo, la paradoja de las dualidades se hace presente. Ni el bien es tan luminoso ni el mal tan supremo. En la multiplicidad de las cosmogonías –cristiana, helena y mesoamericana- las huestes humanas predican irrealidad en la vida cotidiana. La tierra es escenario de un baile frenético de amantes y contingentes, del encuentro entre las cosas del mundo y las palabras que utilizamos para nombrarlas. Más allá del cielo y el infierno, del bien y del mal, la obra de Artemio Rodríguez nos presenta un concierto no siempre armonioso de la maquinaria del universo. La elocuencia de su trabajo combina lo mejor de la tradición gráfica de México con el carácter crítico necesario para retratar el mundo de hoy, desde la vida en el campo hasta la vida de ultratumba. La exposición Todos los santos y todos los muertos pretende abordar los diferentes sistemas simbólicos presentes en el trabajo de Artemio Rodríguez, haciendo patente que se trata de un artista consciente de la multiplicidad de esferas y realidades, espirituales y mundanas, a las que pertenecemos local y globalmente.

L.H.A Juan Carlos Jiménez Abarca

CRÍTICO E HISTORIADOR DE ARTE


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