Artista plástico por el Instituto de Artes Visuales de la ciudad de Puebla. Ha realizado diversas exposiciones de manera individual y colectiva en múltiples proyectos entorno a la gráfica contemporánea como: “Gráfica piPOPe” en Puebla, “PoPder” en Oaxaca y “De Boca en Boca” en Argentina. El desarrollo de su obra se encauza primordialmente en las manifestaciones político-culturales, la sátira, la crítica y el homenaje a las mismas.

El trabajo de Flores Rom ha sido seleccionado en numerosas bienales nacionales e internacionales destacando: Bienal Nacional de Pintura y Grabado “Alfredo Zalce”, Encuentro Nacional Talleres de Gráfica Contemporánea en Museo Nacional de la Estampa, Bienal Nacional de Artes Gráficas “Shinzanburo Takeda”, International Mail Art Biennial en Alemania, The Mexican Connection Fundraising Feria en Holanda y en la Bienal de La Habana (Mail Art) en Cuba.

Ha colaborado y participado en diversos proyectos y espacios como: La Printería en San Antonio, Texas, en la Carpeta Nacional de Aguafuerte “Matiz” del Museo Nacional de la Estampa (México), “Dejando Huella: Intervención a tennis Converse”, Casa Lamm entre otros más.

Se desempeña también como docente en los talleres de dibujo y grabado en la Universidad Iberoamericana y en el Universitario Bauhaus ambas en la ciudad de Puebla. Funda y dirige desde el 2014 la galería Tótem, dedicada a la gráfica contemporánea.

 El Mil Máscaras 

El pugilato aquí no es a golpes ni a llaves, la pugna de Flores Rom no es a dos de tres caídas sin límite de tiempo. El púgil al que se enfrenta es a la cultura misma como un verdadero técnico contra un rudo. Con un llaveo embrutecedor sacude al malestar, al devenir, al olvido, a la invasión, a la suplantación, a la indolencia de nuestra sociedad inmersa en la cultura del consumo desmedido. Flores Rom no brincaría de la tercera cuerda para sacudirnos de tal manera sin saber que en este juego de anónimos el zarpazo es la máscara que oculta realidades buenas y malas; máscaras para héroes sin capa con soluciones colectivas, héroes que no necesitan de nombre y apellido, necesitan de máscaras para que en ellas crezca y se fortalezca el mito.

El ring que propone Flores Rom es el caldo de cultivo idóneo para “El Mil Máscaras”, este multifacético individuo social, que a veces sana y a veces mata. Detrás de su máscara está el Mirrey y en él encontrarás amor -o quizás lujuria. En Los Hermanos Muertos solo hay Narcoestado. En Agua-Pato-Mar advertirás a Donald - el de Dorfman y Mattelart-, descubrirás residuos de un imperialismo yankee insaciable empotrado en la globalizada forma de vivir del mexicano post-TLCAN como se observa en la escalofriante y profética distopía de Mickeinytecuhtl y Trump.

Flores Rom encontró con éxito -en el imaginario del pancracio- a “El Mil Máscaras”, profeta y mártir armado de llaves con discursos críticos y patadas cargadas de reflexión del mismo modo acertado que su tocayo Amorales (con el performance “Amorales vs Amorales”) y la dupla Andrés Lhima-Ariel Rojo (con su “Destapador-Luchador”).

L.H.A. José M. Buitrón G.
Coordinador General
Galería OMO

 

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